Entrevista realizada por Federico Arreola a Jiménez Espriú: “El PRD o se sale del Pacto o cumple su palabra y apoya la reforma privatizadora”

“No se ha podido en ninguna parte del mundo. Vea el caso de Kazajistán que encuentra, recientemente, el yacimiento más importante del mundo y le entra un contrato como estos de los que hablamos. Pasaron 10 años y no había recibido ni un centavo y tuvo que cancelar el contrato con unos costos brutales”

Antes de empezar la entrevista, el ingeniero Javier Jiménez Espriú habla de su experiencia en las redes sociales: “Me incorporaron al Twitter hacer tres meses. Me divierto mucho. Me encantan los juegos de palabras en 140 caracteres”. Como el que, un día antes de la entrevista, redactó mientras escuchaba en el programa de radio de Carmen Aristegui a un diputado del PAN que debatía con el priista Francisco Labastida y con Manuel Bartlett, senador del PT: “Dijo el diputado Camarillo que él hizo la propuesta energética del PAN. Evidentemente no la hizo Camarillo, la hizo una ‘camarilla’…”.

Es duro Jiménez Espriú con los partidarios de la reforma energética que pronto presentará el presidente Enrique Peña Nieto. Una reforma que el exdirector de la Facultad de Ingeniería de la UNAM no vacila en calificar de “privatizadora”. Cuando le digo que antes de considerarla una privatización tal vez debería esperar a conocerla mejor, responde que lo fundamental del proyecto ya fue aprobado en el Pacto por México por los representantes del gobierno federal y de los principales partidos políticos mexicanos, incluido el PRD.

 Eso es lo que dijo Enrique Peña Nieto al Financial Times.

“El presidente de la República no mintió en Londres cuando afirmó que en el Pacto ya está aprobada la reforma. Ahí está la explicación, punto por punto, de lo que significa. Inversionistas privados se van a quedar con parte de la renta petrolera. No puede haber la menor duda. El PRD lo aprobó. Pero luego el PRD presentó el proyecto de Cuauhtémoc Cárdenas, que es otra cosa. Y ahora los perredistas dicen: ‘No aceptaremos la modificación de la Constitución’.  Ayer lo volvió a decir Jesús Zambrano: nada de cambios constitucionales. Cambios que, al firmar el Pacto, Zambrano aceptó desde hace meses”.

 ¿Qué puede hacer el PRD para superar su conflicto?

“Algo muy sencillo: O salirse del Pacto o cumplir su palabra y aceptar la reforma energética privatizadora”.

Ingeniero mecánico electricista por la UNAM, Javier Jiménez Espriú realizó estudios de posgrado en el Conservatoire des Arts et Metiers de París en 1961 y fue director de la Facultad de Ingeniería de 1978 a 1982. También dirigió Mexicana de Aviación, tuvo a su cargo la subdirección comercial de PEMEX y fue subsecretario de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico. Ha participado asimismo en el Instituto Mexicano del Petróleo, el Instituto Mexicano de Investigaciones Eléctricas, el Instituto Mexicano del Transporte y el Instituto Mexicano de Comunicaciones. Actualmente preside la empresa Nec en México y, en 2012, durante el pasado proceso electoral presidencial, colaboró con el candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué es lo que el PRD firmó en el Pacto por México?

“Lo he escrito. Y en este documento (lo entregó a SDPnoticias para su publicación) hablo de lo que les ha pasado a todos esos países que hicieron lo que pretende hacer Peña Nieto”.

 ¿Países en los que se dio una reforma energética?

“Privatizaciones, de eso hablo. El presidente Peña Nieto dice otra cosa, que la reforma que propondrá no es privatizadora. Que PEMEX ni se vende ni se privatiza, eso ha declarado. Es cierto, desde luego que es cierto. Pero, aquí está el problema, se refiere a Pemex, solo a Pemex, no a la industria petrolera ni, tampoco, a la renta petrolera. Manipulan la palabra, pues. Aseguran que no van a vender ni un tornillo de Pemex. Les creo. No necesitan hacerlo para privatizar la industria petrolera que es de todos los mexicanos”.

Si no venden ni un tornillo de Pemex, ¿cómo se dará la privatización de la que usted habla?

“El Pacto por México no propone, es cierto, privatizar Pemex, pero sí la privatización de la explotación de los hidrocarburos, algo que va contra la Constitución”.

¿Puede precisar lo que propone el Pacto que a su juicio es privatizador?

“El compromiso 54 del Pacto por México: Se mantendrá en manos de la nación la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de PEMEX como empresa pública. Pero, se dice ahí, en todos los casos la nación recibirá la totalidad de la producción de hidrocarburos. Una gran falacia. Constitucionalmente Pemex es organismo descentralizado, no empresa pública…”

¿Y eso es privatizador?

“La afirmación de que ‘en todos los casos la nación recibirá la totalidad de la producción de hidrocarburos’ anuncia la exploración y explotación a través de contratos incentivados, de riesgo, de asociaciones público-privadas o de concesiones. Actividades que serían realizadas por empresas privadas nacionales o extranjeras. Y no se les pagará en especie, sino con dinero. Esto es anticonstitucional, porque dichas empresas pueden entregar el ‘total de la producción de los hidrocarburos’, pero no, lo subrayo, el valor total de dichos hidrocarburos. Lo digo en el documento que escribí: Este planteamiento supone el acceso al valor intrínseco del petróleo, la renta petrolera, por parte de los inversionistas privados”.

Para eso se necesita la reforma.

“Hay que ver también el compromiso 55 del Pacto por México: Se realizarán las reformas necesarias, tanto en la regulación de las entidades paraestatales, como en el propio sector energético y en temas fiscales para transformar a Pemex en una empresa pública de carácter productivo, que se conserve como propiedad del Estado pero que tenga la capacidad de competir en la industria  hasta convertirse en una empresa de clase mundial. Para ello, dice el Pacto, será necesario dotarla de las reglas de gobierno corporativo y de transparencia que se exigirían a una empresa productiva de su importancia”.

¿Es malo hacer de Pemex una empresa de clase mundial?

“Claro que no. De hecho, ya lo es. El problema es lo que significa realmente lo expresado en el Pacto: que se pretende quitar a Pemex de las áreas estratégicas para convertirla en una corporación de mayoría de capital estatal. Es obvio que se prevé la participación directa de compañías petroleras que operen en el mercado nacional compitiendo con Pemex. Ese es el punto”.

¿Y es tan malo que Pemex compita con otras empresas?

“Vea usted el compromiso 56 del Pacto por México: Se ampliará la capacidad de ejecución de la industria de exploración y producción de hidrocarburos mediante una reforma energética para maximizar la renta petrolera para el Estado mexicano. ¿Sabe qué significa eso? En español quiere decir que los nuevos proyectos de exploración y producción de hidrocarburos no los ejecutará Pemex, sino eso que llaman la industria, es decir, otros operadores, privados desde luego y seguramente extranjeros. Peor todavía, Federico, ¿sabe lo que significa ‘maximizar la renta petrolera’? Simplemente que se acelerará la extracción de crudo para exportarlo en beneficio de otros países, sobre todo de Estados Unidos. Es una grave amenaza a la seguridad energética y a la soberanía de México”.

Y eso, ingeniero Jiménez Espriú, es lo que el PRD ya aprobó en el Pacto…

“Sus líderes, antes de firmar los compromisos, seguramente los leyeron y los entendieron. No son tontos, Se habla ahí con toda claridad, cito, de un ‘entorno de competencia en los procesos económicos de refinación, petroquímica y transporte de hidrocarburos’. ¿Se lo digo en castellano? Quiere decir que Pemex sería un operador, entre otros muchos, ya no el operador”.

Es la forma en que, según le entiendo, se privatizará la renta petrolera.

“Es clarísimo. El Pacto por México expresa la voluntad política de entregar la renta petrolera a través del suministro de petróleo crudo en condiciones preferenciales a empresas privadas”.

 

“ES UNA INMORALIDAD, UNA BAJEZA”

El día de la entrevista en al menos dos columnas políticas de diarios mexicanos, las de El Universal La Razón, se dijo que Jiménez Espriú, tan cercano a AMLO, se había alejado del tabasqueño para sumarse a un consejo del PRD, el que se supone organizará una consulta ciudadana en torno a la reforma energética.

Leí esta mañana que usted se suma al esfuerzo del PRD para consultar a los mexicanos.

“Es una inmoralidad, una bajeza. Asistí a un evento de Alianza Cívica, AC. Me dijeron que no tenía que ver con ningún partido. Ahí andaba el presidente del PRD, Jesús Zambrano, que se suponía era un invitado nada más. Al finalizar Zambrano me dijo: ‘Qué bueno que está usted en esto, ingeniero’. Con sorpresa en la noche, viendo Milenio TV, me entero de que ese era el consejo consultivo del PRD para la reforma. Me perdonan, pero me engañaron. Es lo que me pasa por andar diciendo que sí a todo. Desde luego, enviaré una carta para deslindarme. No milito en ningún partido político, ni en Morena. Pero simpatizo con Morena y López Obrador. Y por supuesto iré al mitin de Andrés Manuel en septiembre. No estoy en nada con el PRD, que como le he dicho, Federico, ya aprobó la reforma al firmar el Pacto”.

¿Va a pronunciar usted un discurso en el mitin de AMLO?

“No, ahora no. Ya lo hice, en la campaña… Me acusaron en Reforma de que yo era más radical que López Obrador”.

Es que López Obrador, con la república amorosa, le bajó al tono, pero en septiembre le va a subir…

“Sí, seguro que sí. Ahí voy a estar, pero sin hablar. Aquella vez yo me puse…, bravísimo. Ahora voy a dar la lucha con documentos como este que hice sobre la reforma energética que se anuncia”.

 

HOMBRE DE IZQUIERDA, MAESTRO DE KRAUZE, INGENIERO EN LUCHA CONTRA LAS PRIVATIZACIONES SIMULADAS

Le cuento al ingeniero Jiménez Espriú que, cuando le llamé para pedirle la entrevista, me dirigía a ver al historiador, y también ingeniero, Enrique Krauze para entrevistarlo.

Enrique Krauze lo manda saludar.

“Siempre me da gusto saber de Krauze. Un hombre brillante, desde que era mi alumno. No siempre estamos de acuerdo, pero lo respeto y le tengo aprecio. Lo recuerdo muy bien en aquellos años. Fui su maestro en el 68, en ese año, digamos, tan interesante. Enrique Krauze es un ingeniero que tomó el camino de la historia, de las letras. Lo he seguido. Estuvo muy cerca de Octavio Paz, el gran poeta del que no tuve una buena opinión como persona…”

¿Algo pasó entre Paz y usted?

“Dejemos las cosas en que mi opinión de Paz se formó cuando, al terminar la carrera, me fui a Francia a estudiar. Paz trabajaba en la embajada mexicana en ese país. Algunos estudiantes lo buscamos y nos trató en forma despótica, desagradable. Dejemos el tema en este punto”.

Krauze no es el único ingeniero dedicado a la cultura, usted es otro.

“Krauze es muy buen escritor. También lo es el ingeniero Gabriel Zaid, un hombre brillante, un genio, pero un tanto anacoreta. Yo soy ingeniero y como ingeniero doy mis batallas”.

¿Desde cuándo es usted un hombre de izquierda?

“Pienso que desde que nací. Soy hijo de un ingeniero militar, el último director del Departamento de la Industria Militar Mexicana, Javier Jiménez Segura. Él era de ideas liberales, de izquierda. Mi educación fue absolutamente laica. Siempre he sido de izquierda, pero como muchos mexicanos en aquellos años milité en el PRI. Lo hice desde muy joven. No participé activamente en los trabajos del partido, vamos ni siquiera conocía las oficinas del PRI. Pero era priista”.

Y tuvo usted una carrera en el servicio público.

“Trabajé en Obras Públicas con el ingeniero Bracamontes, en los setenta. Renuncié cuando fui a la UNAM como secretario general, con Soberón. En la universidad fui director de la Facultad de Ingeniería. Volví al gobierno cuando De la Madrid me invitó a ser subsecretario de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico para crear dos institutos de investigación, el Instituto Mexicano del Transporte y el Instituto Mexicano de Comunicaciones, que increíblemente años después lo desaparecieron”.

¿En ese sexenio trabajó en Pemex?

“No, en el siguiente. Estuve los seis años de Miguel de la Madrid. Después, con Salinas, me invitaron a ser subdirector comercial de Pemex. Me quedé ahí hasta que se tomo la decisión de pulverizar Pemex, cuando se crearon las cuatro subsidiarias. Y desde entonces me dediqué a las actividades privadas, es decir, me privatizaron”.

¿Cómo priista realizó trabajó político?

“Estando yo en el PRI se creó un grupo en el que participaban, entre otros, Sergio García Ramírez, la China Mendoza, Andrés Henestrosa, David Ibarra, yo desde luego. Teníamos como común denominador el ser liberales. Se creó la Corriente Renovadora del PRI”.

Eso ya fue con Zedillo, si no me equivoco…

“Así es. El presidente Zedillo lanzó su reforma eléctrica que permitía, que de hecho permitió, que hubiera productores independientes de energía. Nosotros decíamos que eso era anticonstitucional porque la Constitución dice que toda la generación de energía eléctrica únicamente el Estado puede hacerla. Nos opusimos, dijimos que no estábamos de acuerdo, sacamos un desplegado, todos pusimos dinero para pagarlo, y expresamos que la Corriente Renovadora rechazaba esa idea. Se decía que no se iba a vender ni un tornillo de la CFE. La misma falacia de hoy con eso de que no se va a vender ni un tornillo de Pemex. Como ingeniero defendí la no privatización. Ahí empecé mi lucha contra las privatizaciones simuladas”.

Pero usted no abandonó el PRI por eso, ¿o me equivoco?

“Empiezo esa lucha y después, cuando se da todo el problema en el PRI por la candidatura presidencial que disputaban Madrazo y Montiel, yo escribía cada semana en Siempre! criticando muy decididamente los contratos de servicios múltiples de Petróleos Mexicanos; decía que eran el disfraz de una concesión. El caso es que, además del tema petrolero, me dio por atacar al PRI, por la candidatura de Madrazo, que era muy cercano a los editores de la revista. Dejé de escribir en Siempre! y a los pocos meses se dio aquella aprobación de siete minutos, en las cámaras, de lo que se llamó la Ley Televisa. Era el colmo de una entrega absoluta y total de un bien publico que también es un recurso limitado. Ahí sí oficialmente renuncié al PRI siendo Mariano Palacios Alcocer presidente. Le mandé una carta. Le dije que los postulados del PRI ya no eran aquellos en los que yo había creído. No me contestó”.

No me sorprende que alguien con el perfil burocrático de Palacios Alcocer ignorara su carta de renuncia.

“No me hicieron ningún caso. Pasó el tiempo y un día me habló mi hijo para decirme que estaba muy orgulloso porque me habían corrido del PRI. En primera plana del Reformahabía una noticia, la de que se había reunido el consejo de honor y habían separado del partido a Elba Esther Gordillo. Los líderes del partido aprovecharon el momento para decir que, también, aceptaban las renuncias de Diódoro Carrasco, Jiménez Espriú y otros. Me sentí muy a gusto cuando leí eso”.

Dejó Siempre!, ahora lo leemos en La Jornada.

“Normalmente, cuando me enojo por lo que pasa en México, escribo algún articulo y lo mando a La Jornada, que normalmente lo publica”.

 

EL SECRETARIO DE COMUNICACIONES DE AMLO

¿Cómo llegó usted, ingeniero, al equipo de López Obrador?

“En 2008 se dio lo de Calderón, lo de su propuesta de reforma energética, con la que quería cambiar las reglas de operación de Pemex. Algo como lo de ahora. Y, como ahora, presenté en el Senado una ponencia oponiéndome. Fue una ponencia que causó cierto escozor. A raíz de eso los partidos de izquierda nos invitaron a algunas personas para preparar una propuesta de reforma alterna. Nos juntamos con los dirigentes del PRD, del PT, de Convergencia. Por ahí andaban López Obrador, Graco Ramírez, Dante Delgado, Alberto Anaya”.

Aparte de usted, ¿a qué otras personas invitaron?

“Jorge Eduardo Navarrete, Ifigenia Martínez, David Ibarra, Porfirio Muñoz Ledo, Carlos Tello, Arnaldo Cordova, Alfredo Jalife, Manuel Bartlett, entre los que recuerdo. Éramos entre 20 y 25. En un mes había que hacer una propuesta de reforma. No era fácil, pero logramos presentar un documento que finalmente los tres partidos llevaron a las cámaras”.

¿Participó usted en las movilizaciones de AMLO de ese año, las de las adelitas?

“No, esa vez no. Me quedé en lo técnico. Lo que sí hicimos Muñoz Ledo, Bartlett, Jalife y yo fue ir a las universidades, las organizaciones civiles. Visitamos algunos lugares del país para hablar sobre el tema de la reforma energética. En una ocasión, estando en Monterrey, coincidimos con López Obrador que andaba en esa ciudad, y cenamos. Ahí empezamos a relacionarnos más en forma”.

De todos los que menciona el único que parece con un perfil técnico para entender el tema energético es usted.

“No es así. Bartlett no es un técnico, pero ha estado mucho tiempo en la política, en el gobierno, conoce bastante. Es el mismo caso de Muñoz Ledo, político y funcionario público con gran experiencia. David Ibarra fue secretario de Hacienda, asesor de Pemex; lo considero un hombre particularmente inteligente. Navarrete fue subsecretario de energía. Ifigenia aportaba el punto de vista de la economía, lo que es importante porque en los últimos años Pemex ha estado manejado desde Hacienda”.

Pero, ¿Jalife? No le veo experto en ninguno de los temas que usted menciona ni tiene experiencia como funcionario público.

“El suyo es otro perfil, ha estado metido en estudios de la geopolítica; sus aportaciones eran sobre la geopolítica, un tema que no puede descuidarse”.

¿Cuándo se estrechó su relación con AMLO?

“Pasado el tiempo, después de lo que intentó Calderón, me invitó  Andrés Manuel a desayunar y me pidió que lo apoyara en lo que yo sé; le dije que sí”.

¿Por qué con Andrés Manuel?

“Soy una gente convencida de que este país no se va a arreglar si no se acaba la corrupción. Y veo que López Obrador es un hombre honesto. En otros partidos no se percibe mucha luz en ese sentido. Por eso acepté cuando me invitó a Morena. Me pidió encargarme de los temas de obras públicas, infraestructura y energía”.

Eso fue antes de la campaña de 2012.

“Antes, pero ya bien enfilados a la campaña electoral. En esta preparé el proyecto energético. Organicé el foro energético que López Obrador tuvo en Tampico; ahí presentamos la propuesta de qué es lo que se tiene que hacer en el sector energético. El candidato me incluyó en su propuesta de gabinete, pero no en el tema energético, sino en Comunicaciones y Transportes”.

 

LA OTRA PROPUESTA ENERGÉTICA

¿Qué debe hacerse?

“En resumen, lo siguiente:

“1.- Respeto irrestricto a los artículos 27 y 28 de la Constitución. Sin interpretaciones tramposas en leyes secundarias ni contratos de riesgo disfrazados o ilegales productores independientes.

“2.- El interés nacional debe ser el objetivo único de la estrategia nacional de energía.

“3.- La energía debe ser la palanca del desarrollo nacional.

“4.- Hay que ver integralmente al sector energético. Reconstruir los eslabones productivos de Pemex, de un solo Pemex, para elevar su productividad. Y potenciar el papel de la CFE como generador de energía eléctrica.

“5.- Nos urge revertir la tendencia de la CFE a ser comprador de energía y la de Pemex a ser administrador de contratos.

“6.- Debemos explotar racionalmente los hidrocarburos para restituir las reservas probadas.

“7.- Debemos incrementar la capacidad de refinación de Pemex y su capacidad para producir petrolíferos y petroquímicos.

“8.- Hay que dar autonomía técnica y de gestión a Pemex y la CFE, independizándolos de Hacienda, para que consoliden la administración de la renta petrolera sin entregarla a nadie.

“9.- Explorar el potencial de las reservas del “gas shale” y las del mar profundo para, en su caso, explotarlas racionalmente.

“10.- Rescatar al Instituto Mexicano del Petróleo, al de Investigaciones Eléctricas y al Nacional de Investigaciones Nucleares y estimular la participación de la ingeniería y los ingenieros mexicanos”.

¿Puede sintetizar en una frase toda su propuesta?

“Explotación racional de hidrocarburos que tenga que ver con la seguridad nacional del país ¡y no de Norteamérica!”.

¿Tanto así?

“Sin duda. Cantarell lo sobreexplotamos en función de otros países, no del nuestro. Nos estamos acabando las reservas. No invertimos suficientemente”.

Supongo que esta propuesta que usted hace se habría convertido en política pública si Andrés hubiera ganado la presidencia.

“Así es. No digo que esa hubiera sido la reforma energética de López Obrador, pero ahí están los fundamentos de una política energética de Estado”.

Las cosas no han funcionado últimamente, en eso todos estamos de acuerdo…

“Hemos vivido el absurdo. La Comisión Federal de Electricidad lanza una política y dice ‘vamos a hacer plantas de gas’, pero no tenemos el gas. Mandamos al demonio el combustóleo que teníamos. ¿Por qué nos vamos al gas que no tenemos? Lo que se ha hecho en los últimos años es dar contratos para que los españoles se beneficien… Y Pemex entrega contratos que dicen: ‘Tú has todo lo que tienes que hacer, luego me dices cuánto cuesta, yo te voy a pagar tus costos y luego te voy a dar una parte por barril’.

¿La reforma energética que viene no soluciona nada? ¿Así de plano?

“Para entenderlo solo hay que revisar lo que ha pasado en Ecuador, Venezuela, Brasil, Kazajistán, en todas partes del mundo donde ha habido contratos de esa naturaleza. Es una vergüenza lo que se quiere hacer”.

¿Es tan mala la reforma?

“El punto es la renta petrolera, que es la diferencia entre lo que me cuesta sacar el petróleo y el precio al que lo vendo. Si a mí me cuesta 10 dólares sacarlo y también le cuesta a Shell, no va a venir Shell a sacarlo a 10 dólares y entregármelo para que yo me lleve 90 dólares de la renta. Va a decir:  ‘Oye, espérame, mis costos son estos y yo quiero esta parte de la renta petrolera y eso es parte del acuerdo’. Lo que se está planteando es: tú vienes, haces lo que sea necesario y te vas a llevar una parte de la renta petrolera. ¿Cuánto? Es un negociazo porque yo saco a 10 y vendo a 100 pero quiero que me ayudes. ¿Cuánto estoy dispuesto a compartir contigo y por qué?”

Pues porque no podemos sacar ese petróleo.

“¿Por qué no?”

No tenemos la tecnología y no tenemos el dinero. ¿Estamos de acuerdo con eso?

“No, no, para nada. Aquí está el dinero. ¿Usted cree que Shell tiene en su caja el suficiente dinero para venir a abrir una exploración así nomás de un día para otro?”

Lo conseguirían en el mercado ese dinero, no de un día para otro, pero sí con cierta rapidez.

“¿Y por qué no podemos conseguirlo nosotros en el mercado si somos los que tenemos el petróleo? El petróleo es un buen recurso, valiosísimo. Yo no quiero que me nombren director de Pemex, no estoy en edad ni en esfuerzo, pero si a mi me nombran director de Pemex, hago lo que se está proponiendo, lo que en cierta manera está proponiendo Cuauhtémoc Cárdenas: montar una oficina en Wall Street y recibir dinero de los banqueros que me vengan a ofrecer créditos. Todas las propuestas que yo pueda hacer son rentables porque México tiene el petróleo. Todas. ¿Con qué va a pedir dinero Shell para invertir en México?”

Con un contrato, básicamente. Lo entiendo porque siempre he pensado que si me dan un papelito con una concesión de radio, con el simple papelito, sin un peso, consigo socios y dinero. Pero eso es normal en el comercio.

“No tenemos el dinero, pero tenemos el recurso. Pues hay que usarlo para proyectos productivos”.

Este Pemex, como está, no parece capaz de ir a Wall Street y conseguir dinero y gestionarlo bien, digo con Romero Deschamps y esas cosas ahí…

“¡Absolutamente de acuerdo! Pero siempre ha habido un Romero Deschamps en Pemex. Y Pemex ha sido una gran empresa. ¿Que hay que limpiar Pemex? ¡Claro que hay que limpiar Pemex! Por ahí deberíamos empezar. Pero Pemex a pesar de todo eso, es una de las empresas más eficientes del mundo, económicamente hablando; si consideramos las utilidades de Pemex, es de lo más eficiente que hay en el mundo”.

Probablemente sí, pero al mismo tiempo es una empresa tan poco eficiente que mire cómo disminuyeron las reservas en México.

“¿Pero por qué? Porque no han dejado a Pemex que funcione, se ha manejado desde la Secretaría de Hacienda, ¿y qué le dicen a Pemex? A Pemex le dicen, ¿sabes qué?, yo necesito ganar más dinero; ¿cómo?, explotando más. Nosotros podemos establecer, en una estrategia de energía, que si tenemos este petróleo, lo tenemos para tantos años, que si lo seguimos explotando así, lo vamos a agotar. Eso nosotros. Pero Shell no va a dar un plazo de 20 años, Shell va a venir a sacar todo lo que sea posible porque quiere ver reflejadas sus utilidades a finales de año”.

¿Cuál es el problema de vender el petróleo? El país vive de eso, vendemos petróleo.

“Eso es lo malo, que de eso vivimos, porque en lugar de vender petróleo deberíamos  vender petroquímicos o hacer toda una industria nacional que apoye a Pemex. Seguimos haciendo hoy, más que antes, lo que hacíamos en la época de la conquista, vendiendo el oro en lugar de monedas o joyitas… si nosotros en lugar de vender petróleo crudo, vendiéramos petroquímica… Hace 20 años éramos el quinto productor petroquímico en el mundo”.

¿Por qué vemos el petróleo como algo sagrado? ¿Por qué no podemos verlo como una simple mercancía?

“Porque para México no es una simple mercancía”.

¿Es una divinidad?

“Es un elemento que hemos explotado mal, que hemos vendido mal. No debemos vender crudo, es un absurdo vender crudo. No hacemos nada… incluso la gasolina, ¡la gasolina!, nosotros tenemos petróleo, se lo pagamos a no sé quién, olvídese del petróleo, 3 pesos por litro de transporte y luego otros 3 pesos por litro de petróleo para volverlo a traer, no lo podemos hacer nosotros aquí, ¡no podemos hacer una refinería aquí!”

¿Por qué no hemos hecho ni una refinería en los últimos años?

“Porque ha habido una máquina infernal para desmantelar Petróleos Mexicanos. Vea usted: ‘no se privatizará ni un tornillo de Pemex’. Lea el diario oficial de ayer, ya están desincorporando 400 y tantos mil metros cuadrados de instalaciones de Pajaritos que van a vender a no sé quién. ‘No vamos a vender nada’, por favor”.

Después de la expropiación del general Cárdenas se permitía la inversión privada. Fue en los sesenta cuando se prohibió.

“En los sesenta desaparecieron los contratos de riesgo que se habían abierto con Miguel Alemán y ahí está el chiste de lo que usted me pregunta de sí es o no es una mercancía el petróleo… Porfirio Díaz, Venustiano Carranza, el general Obregón, los Tratados de Bucareli, Calles, las presiones de los gobiernos extranjeros para defender a sus petroleras; cuidado, no es abrirle el mercado a Halliburton o Shell, sino abrir nuestra soberanía a los países que van a venir a presionar, como han presionado en Argentina, en Venezuela, en todas partes…”

Este es un mundo distinto al de la expropiación; el general Cárdenas expropió empresas que se consideraban fuera del estado, hoy nuestro país puede controlar a esas empresas…

“Perdón, pero no. En los sesenta algunos países empezaron a hacer lo que nosotros estamos queriendo hacer hoy y esos países –Venezuela, Brasil, Kazajistán, Argelia, Ecuador–, abrieron sus industrias petroleras y les fue de la fregada”.

¿En Brasil qué pasó?

“Cuando Petrobras abrió la industria petrolera con Color de Mello, vino el boom, se metieron las empresas y la renta petrolera estaba al revés, Brasil recibía el 10 por ciento y la empresa petrolera se llevaba el 90 por ciento…”

Pues hicieron mal el acuerdo.

“¡Claro!”

Hay que hacer bien los contratos, ¿no le parece? No se ve tan difícil.

“¿Y quién los va a hacer bien?”

Pues el Estado mexicano con gente preparada como usted.

“Son incontrolables esas empresas. No pueden controlarse los costos, o sea la renta petrolera”.

Pero ¿por qué no se puede?

“No se puede, no se ha podido en ninguna parte del mundo. Vea el caso de Kazajistán que encuentra, recientemente, el yacimiento más importante del mundo y le entra un contrato como estos de los que hablamos. Pasaron 10 años y no había recibido ni un centavo y tuvo que cancelar el contrato con unos costos brutales, lo hicieron porque vieron que era una locura. Son contratos que no se pueden controlar, no es posible…”

Usted dice que no se pueden controlar los contratos y los partidarios de la reforma dicen que no se puede explorar el mar profundo. Somos el país del no se puede, de plano.

“No, eso no es cierto, en el mar profundo se puede explorar perfectamente, porque tenemos el dinero, tenemos el petróleo. Dicen: ‘Es que nadie viene con su tecnología sin compartir la renta’, falso”.

Pues, pudiera ser…

“¡Falso!”

Depende el costo de la tecnología… Puede ser demasiado cara para nuestras posibilidades.

“Falso… Sí, depende del costo; pero una cosa es decir ‘presto mi tecnología si me la pagan’, y se llega a un precio, y otra muy distinta decir ‘yo te presto mi tecnología, pero de lo que saquemos yo me llevo la décima parte, la treintava parte o la mitad’. ¿Por qué se lo tienen que llevar? Es un recurso nuestro… un recurso no renovable”.

¿Entonces?

“Hay que actuar racionalmente. No como ahora que tenemos un negocio formidable, pero fíjate que todo el dinero se lo lleva el gobierno que además dice: ‘¿Saben qué? El negocio se lo pasamos a otros’. Así nada más. Pasamos el negocio a otros y ya”.

Pemex debe pagar impuestos.

“Claro que sí… Aprovecho para hacerle una pregunta, Federico: ¿Usted cree que el que va a venir aquí va a pagar los impuestos al doble? Quiero ver qué empresa acepta que le cobren más impuestos de lo que tiene de ingresos, como Pemex. ¿Qué pasó con Telmex? Yo me opuse a la privatización de Telmex”.

Funciona mejor ahora, ingeniero Jiménez Espriú. El Telmex aquel, aquellos teléfonos con muchas dificultades funcionaban. El ingeniero Slim lo ha hecho muy bien, en mi opinión.

“Mire, ese es el tema, que de repente nos vamos con esa finta de decir ‘lo hizo bien’. Yo no soy campeón mundial, pero si me dan las condiciones que le dieron a Slim, también la hago. A lo que voy es esto: a Teléfonos de México le quitaban 65 centavos de cada peso, el gobierno, cuando se lo dan a Slim quizá 32, 32 menos las deducciones. Les dije: ‘Me opongo’. Yo era el subsecretario cuando Salinas nos pidió a Serra, a Aspe y a mí que viéramos la privatización de Telmex y yo dije: ‘No estoy de acuerdo con la privatización de Telmex’, porque Telmex es un monopolio natural…”

¿Y qué le dijo Salinas? ¿”Váyase con su desacuerdo a otro lado”?

“Me dijeron que había que hacer un paréntesis conmigo y me quedé sin chamba, un año. Telmex es un monopolio natural ¿Qué íbamos a hacer, dar ese monopolio a los privados? El beneficio del monopolio debiera ser para el Estado, que somos todos. Yo no he visto nunca un centavo de Pemex, pero está en las calles, está en las carreteras…”

Y está en los Ferraris de Romero Deschamps.

“Esa es otra de las falacias”.

No, ingeniero, ¿cómo que es una falacia? Los Ferraris ahí están.

“Es un pillo Romero Deschamps, pero hagamos las cuentas, caballero: ¿cuánto se roban los señores del sindicato? ¿El 0.0003 de lo de Pemex? Hay que acabar con eso, sin duda, pero no se vale usarlo para justificar la privatización. ¿Se lo roban y eso es culpa de Pemex? No, eso es culpa de los pillos que están en todas las empresas del sector público y en las secretarías de Estado que cobran comisiones por todo. No revolvamos los expedientes, porque entonces sí el juicio es incompleto”.

Usted, sin duda, está en contra de la reforma…

“Absolutamente. Contra la reforma energética. Y como viene la fiscal se me haría el colmo que en un país, donde ayer nos informan que hay 53 mil multimillonarios y 53 millones de pobres, vayamos a hacer una reforma para que los señores de la Shell se lleven una parte de la renta petrolera y esta se sustituya con el IVA a medicinas y…”

¿Qué opina de la propuesta del PAN?

“El PAN ha planteado que Pemex siga igualito, que se vaya muriendo poco a poco y que vengan las empresas privadas a sustituirlo. Totalmente sin sentido”.

Por eso irá usted a la manifestación de AMLO contra las reformas.

“Sí, pienso ir a la movilización a la que está convocando López Obrador. Es mi deber y lo voy a cumplir”.

 

Entrevista tomada de: http://reformas.sdpnoticias.com/reforma-energetica/2013/08/01/entrevista-con-jimenez-espriu-el-prd-o-se-sale-del-pacto-o-cumple-su-palabra-y-apoya-la-reforma-privatizadora

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